Incluso con esa explicación parecía descabellado que no pudiera ni siquiera dar la mano, sonaba más como el ejerciendo su poder sobre mí. Desde mi perspectiva, ese hombre simplemente estaba loco.
_Ya no quiero hablar más del tema.
_lo siento.
Lo que quedaba del día lo pasé en la cama, descansando mi cuerpo y sanando las heridas. No hice mucho y tampoco me enteré de más incidentes así que el resto del tiempo fue tranquilo. Al otro día me sentí mejor aunque claramente aún no estaba totalmente recuperada, pero tuve que levantarme de la cama a regañadientes por qué Harold me buscaba. No tenía mucho animo para verlo, ya no le tenía confianza al viejo. Asociaba su gesto amable con la imagen de una víbora y quien sabe que tendría para decirme.
Mis heridas, estaban menos hinchadas y ya lograba sentarme, aunque era claro que aún necesitaba más tiempo. Recorrí de nuevo los pasillos de la mansión, que cada vez se iban haciendo más familiares y me detuve en una habitación que estaba adecu