Roman sujetó la mano de Richard con fuerza, aplastándola con una presión implacable. Un aura oscura y amenazante emanaba de él, sus ojos intensos clavados en Richard con una mirada mortal.
Richard ni siquiera podía distinguir los rasgos de la persona que le aplastaba la mano: el dolor era demasiado abrumador. Temblaba, su cuerpo empapado instantáneamente en sudor frío mientras el dolor lo consumía.
—¡AHHHH! —volvió a gritar cuando sintió que le retorcían aún más la mano. Ya no podía respirar cor