Evelyn despertó sintiéndose un poco dolorida, pero sorprendentemente relajada. Ya era pasado el mediodía. Después de vestirse, bajó las escaleras con el estómago rugiendo.
La señora Hartwell le había preparado un almuerzo ligero. Evelyn estaba a mitad de su comida cuando su teléfono sonó con fuerza, sobresaltándola. Era Lena.
Contestó con alegría, pero se encontró con la voz presa del pánico de su amiga.
—¡Evelyn! ¿Has visto las noticias? ¡Entra a las redes sociales ahora mismo!
Frunciendo el