—Carla, no entiendo qué…
—Sí, sí, lo sé —atajó ella a Maximiliano—. Sé que preguntarás y tú también —miró al rubio— sobre la conexión que existe entre este lugar y aquella casa que se ve desde aquí —señaló al frente (izquierda de Peter, derecha de Max), a través de un gran ventanal—. Además de conocer a la recepcionista, claro está, sé que preguntarán por todo. Y por supuesto, el que estemos hoy aquí.
En ese momento, un mesonero joven de aproximadamente unos veinte años, muy bien vestido, con u