CAPÍTULO 42

Se fueron caminando hacia el museo, el cual quedaba a pocos kilómetros de allí. En sí misma, toda la estructura, la que antes pertenecía a Fred Davison (ahora siendo de Maximiliano Bastidas), solía conocerse como “El Castillo”, que aparte de serlo, no era más que la muestra de exhibiciones de obras locales, un lugar donde se suponía debían exponerse obras de artistas de renombre, pero mayormente de Gran Bretaña. Sin embargo, Maximiliano desconocía datos importantes. Una de las cosas que no sabí
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