—Merezco una explicación, ¿a dónde me estás llevando?
—¿A dónde crees que te estoy llevando? ¿Ni siquiera te duele esa herida? Al hospital —explicó y aproechó para que esa contestación sirviera para indicarle al chofer hacia donde tenía que ir.
Ella bufó, pero un dolor de cabeza atravesó su cráneo. Max negó, exasperado. Sacó su teléfono móvil y marcó el número de Peter, quien le contestó en menos de tres repiques.
—¡Estoy harto de esta mierda! —ladró Max al teléfono, ya no le importaba que su c