La seriedad de Maximiliano rivalizó con el asombro de Carla, al escuchar el nombre de una de las dos personas que iban camino a la reunión.
La señora Yul entró con una bandeja y dos cafés, junto con aguas para todos, mirando de reojo a la mujer que compartía su apellido y aún no despegaba ojos de quien le acababa de informar sobre un ex novio suyo a punto de llegar allí.
Max decidió no dejarse amedrentar por la información. Aún no había visto al sujeto, era pronto para sacar conclusiones, pero