Al cabo de una hora, el CEO estacionaba frente a la vivienda de Carla Davis. Ya eran casi las 00:00 horas, por lo que, si su plan funcionaba, debía apurarse un poco.
—B.J, estoy detrás de ti.
El guardaespaldas, con el altavoz activado, corroboró la información que su jefe le dio.
—¿Señor?
—Puedes irte. ¿La calle tiene cámaras?
—Correcto. Fueron instaladas hace poco, pero no las habíamos puesto a funcionar hasta no recibir la orden.
—Yo la doy. Conéctense con ellas, no es necesario que estés acá