Maximiliano detuvo el Mercedes en la entrada de un edificio repleto de periodistas y curiosos, pisando la antesala a una alfombra roja que al propio CEO le parecía innecesaria.
Celebraban las navidades, no un aniversario ni la inversión más apoteósica, aun así, le alegraba sobremanera que su equipo de prensa y la organización del departamento de Protocolo hiciera bien su trabajo.
—¡Maximiliano! —gritaban los camarógrafos—. ¡Aquí, Max! ¡Aquí!
Con una sonrisa prepotente, miró a una cámara y a o