Las tareas estaban hechas para Maximiliano. El contrato prenupcial se encontraba frente a él en el despacho de su casa, George se lo había hecho llegar. Los planos de la propiedad inglesa se encontraban a un lado y los estuvo mirando desde la mañana, luego de la discusión con Carla en la sala de su casa, para nunca olvidar el motivo de aquella estrategia de negocios y que todo valdría la pena.
Recostó su cuerpo en el espaldar de su silla y suspiró, se sentía cabreado consigo mismo. En ningún mo