—¿Me puedes explicar eso de que te casas? ¡¿Te volviste loco?! —Seda Bastidas llegó a casa de Maximiliano como alma que lleva el diablo con ganas de discutir esa mañana.
—Buenos días, madre —saludó el hijo, sin dejar de comerse el desayuno en la mesa principal, mientras le daba un vistazo al periódico, usando un mono azul de pijama y una franela de algodón color blanco.
Llevaba el cabello mojado, ya que se había dado una ducha luego de hacer ejercicio bien temprano.
—Por favor, acompáñame. —Señ