BRENDA
CAPÍTULO 14
—No mire por favor, señor Valente. —le pedí dándome la vuelta con un brazo en mis pechos y la mano en mi trasero.
—¿Por qué no lo haría? —torció sus labios en forma de sonrisa, una risita ronca y amarga entonó en su garganta.
Parecía divertido con la situación, levantó un brazo y señaló hacia el perchero que había en una esquina con su saco encima.
—Si quiere puede ponerse eso. —estaba siendo amable, ¿conmigo?, y él pareció notar mi desconcierto. —No querrá que media ofici