Punto de vista de Sophia
Han pasado unos días desde aquel desagradable encuentro junto a las puertas correderas y los gemelos ya no tenían que ser discretos cuando me tocaban.
Literalmente me agarraban las tetas sin avisar, me daban palmadas en el culo y a veces me cubrían el coño apenas tapado.
Mi coño estaba constantemente empapando mi ropa interior.
En ese momento estaba inclinada sobre la isla de la cocina, limpiando el mármol que ya estaba impecable, cuando Lucas entró.
Pensé que quería sa