Punto de vista de Sophia
La casa se sentía jodidamente vacía sin los gemelos en ella. Estaban fuera trabajando y yo me había quedado sola sin nada que hacer.
Deambulé por la casa, dirigiéndome hacia la sala de estar, vestida con ese uniforme de sirvienta puta que me habían dado y un diminuto tanga de encaje blanco que apenas cubría nada.
Al llegar a las puertas correderas que daban a la piscina del patio trasero, vi mi reflejo en el espejo.
Dios, Sophia. Parecía el pecado de la lujuria encarnad