PUNTO DE VISTA DE LA HERMANA MARÍA
Han pasado unas semanas desde que le hice aquella mamada asquerosa al señor Moretti en el bosque. Me dolió la boca durante días, la garganta me ardía cada vez que tragaba.
Fue tan brutal… me estrellaba la cabeza gruesa de su polla contra las amígdalas sin piedad.
Hoy pidió permiso al padre Antonio para llevarme a “ver la ciudad”. Vi cómo el cura quería negarse, pero una sola mirada fría de Vito bastó para que bajara la cabeza y aceptara.
Ahora estoy sentada en