¡La puta monja del Sr. Vito!
Punto de vista de Vito
El coche apestaba a sexo, sangre seca, squirt y semen. Miré a María, su rostro enrojecido, los labios hinchados y chorreando con nuestros fluidos mezclados. Su hermoso cabello rozaba sus hombros mientras me miraba como si quisiera montarse en mi polla otra vez.
—¿Quieres venir a casa conmigo? —pregunté, pasando el pulgar para limpiar el líquido cremoso que se le había pegado en la boca.
Pensé que discutiría o me exigiría que la llevara de vuelta, pero solo asintió en sile