Punto de vista de Vito
No podía sacarme de la cabeza la imagen de la Hermana María frotándose su coño hinchado. Su agujero virgen se contraía mientras la penetraba con los dedos, sus gafas torcidas, su gordo culo brillante y resbaladizo, su clítoris vibrando.
Pensar que dormía con las bragas a un lado. Su coño rosado y gordo brillando y expuesto mientras dormía.
Esta mañana, después de rezar, le agarré el culo y la acerqué. Le acaricié esas nalgas regordetas que se movían con cada movimiento.
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