Durante los días siguientes, Alina enfrentó un ambiente hostil en la agencia. Su parentesco la había convertido en una paria a la que se tenía que evitar a toda costa. La señora Lee, por su parte, se dedicaba a hacerle la vida imposible. Era obvio que su artista estrella le había dado instrucciones precisas; de lo contrario, la mánager no se habría atrevido a tanto.
Una tarde, le ordenó ir hasta los foros de la televisora para entregarle una prenda urgente a la actriz.
—Ella tiene a su propia a