Lia disimuló el nerviosismo y volvió a poner aquella expresión de víctima indefensa.
—Esa es la verdad de los hechos. Le pido que se disculpe conmigo.
Sami torció los labios en una media sonrisa.
—¿Ahora en el medio del espectáculo dejan que los mismos artistas se encarguen de sus relaciones públicas? Dime, Lia, ¿ya no te salen papeles o es que nadie te contrata para anuncios?
Para entonces, en la transmisión en vivo, el asombro de los primeros momentos, cuando Sami apareció, había dado pas