El campus ya estaba en llamas para cuando Mia salió del auditorio.
Las noticias viajaban más rápido de lo que ella podía caminar. Estudiantes que apenas conocía le lanzaban miradas de reojo, susurraban detrás de sus manos y sacaban sus teléfonos en cuanto ella pasaba. Para cuando llegó al patio central, su nombre zumbaba en media docena de chats de grupo en los que ni siquiera estaba.
—¿Oíste? El profesor Vale y una de último año…
—Lucas Grant perdió la cabeza en clase…
—Obviamente se ha estado