HAILEY
En el momento en que entré en la Corte Fae, supe que era una mala idea.
No porque les temiera. No. Los Fae habían perdido hace mucho cualquier poder que tuvieran para provocarme algo más que irritación. Pero el hecho de que se hubieran tomado la libertad de convocarme, como si fuera una simple súbdita bajo su autoridad, hizo hervir mi sangre.
Un silencio cayó sobre el gran salón mientras avanzaba, mis pasos resonando sobre los brillantes suelos de cristal. Los Fae vivían y respiraban bel