JERMAINE
Nunca había pertenecido a ningún lugar: ni con los lobos, ni con las brujas, ni con los fae. Había vivido una vida de delicado equilibrio entre todos ellos, y sin embargo, siempre había sabido que este día llegaría. El día en que me exigirían que tomara una decisión.
Crecí en un reino de ilusiones y susurros, donde todo parecía ser algo distinto de lo que era. La Reina Fae fue mi madre en todos los sentidos que contaban… excepto en el que más importaba.
Nunca me sostuvo cuando lloraba.