LOGAN
Había luchado en suficientes batallas, en campos ensangrentados y en las intrincadas redes de la política. Pero aquí, en el estrecho y oscuro pasillo del palacio, mirando los fríos ojos de Flora y sopesando cada fibra de mi ser, comprendí que se trataba de un tipo de batalla completamente diferente.
—¿Hacer qué? —ladré con dureza, mi tono tan frío e implacable como el filo de una espada de acero.
Flora ladeó la cabeza, con una pequeña sonrisa curvándose en sus labios.
—Es sencillo, Loga