REINA LYSARA
El aire en el gran salón del Alto Consejo estaba cargado de electricidad. Ancianos, monarcas y embajadores de cada raza sobrenatural habían llegado a toda prisa, a mi convocatoria. Sus miradas me atravesaban, algunas acusadoras, otras esperanzadas. No importaba. Pronto entrarían en razón.
Estaba sentada a la cabeza de la cámara, mi trono tallado en madera plateada antigua, sus venas palpitando con la magia de mis ancestros. La sala del consejo en sí era una maravilla: un reino de n