AUDACUS
Las paredes de mi cámara se cerraban a mi alrededor. Había hecho añicos otro cáliz contra las losas del suelo, y aun así el dolor en mi pecho permanecía intacto. El aroma del vino especiado flotaba en el aire, aferrándose a las cortinas de terciopelo como espectros implacables.
Aretha. Lilith.
Perdidas.
No perdidas… arrancadas de mí. Como carne del hueso. Hailey está eliminando mis fuentes de poder, mis aliados. No se detuvo solo en quitarme a mi hija… nuestra hija, porque no importa el