JACKSON
Ante mí, las luces centelleantes de la ciudad se extendían como un testimonio cegador de la ambición humana. Desde los ventanales del piso al techo de mi penthouse, observaba los tonos dorados del mundo que había diseñado mientras el sol se ponía detrás de los edificios. Multimillonario. Magnate de los negocios. El Visionario. Ese era el título que me había dado la prensa, pero ninguno significaba nada. No, realmente.
Porque debajo de todas las apariencias, yo seguía siendo solo un lob