JERMAINE
El olor a hogar era algo que había olvidado que existía.
Pero en el momento en que crucé el velo brillante que separaba el reino de los Fae del mundo mortal, me golpeó todo de golpe: pino terroso, aire fresco de montaña y el aroma distintivo de los compañeros de manada que aún permanecía en los terrenos.
Hogar.
Durante dieciocho años había vivido entre los Fae, aprendiendo sus costumbres, su magia y sus tradiciones. La reina Tesa me había criado como si fuera uno de los suyos, y el rein