18. Cena, ropa y millones
Los segundos pasan de inmediato, intervalos de instantes que no son sólo desconcertantes sino que para Katherine es la única razón por la cual está paralizada en su sitio. No esperaba los labios de John sobre los suyos y mucho menos que pudiese dirigirse hacia ella de tal manera. No obstante, el arrebato de ambos labios se tocan entre sí con melodioso ritmo y no se detienen en lo que resta de segundos más. Es algo más flameante, vívido en su momento porque el espacio entre ambos se ha quebrado