Nadie dejó de conversar, pero noté todas las sutiles miradas de reojo.
—No —respondí simplemente.
No iba a darles el gusto de explotar frente a Thomas y que la cena sea un desastre por mi culpa, no quería estar acá y todos lo sabían pero iba a ser mucho peor si tomaba represalias. Hasta el momento y por lo que podía ver, todos estaban a gusto, creían que estaba siendo injusta y no pensaba darles motivos para creer que tienen razón, incluso cuando sé que no estoy mal.
—Ayla, tú padre me dijo que