Capítulo 32: Eichen.
El viaje en el convertible era todo lo que podría haber soñado: el viento en la cara, las risas de Cloe y Ashley, la sensación de que por fin estaba tomando las riendas de mi vida. Pero había algo que no me permitía disfrutarlo como quisiera, esa extraña sensación de oscuridad, de que algo andaba mal. Probablemente era ese sensor en mí que gritaba «alerta» cada vez que todo se sentía un poquito mejor, un poquito más sano. Intenté deshacerme de esas sensaciones adjudicándoselas a mis malas exper