—Entremos —habló Keydan tirando de mi hacia el departamento.
Milena me perforaba con la mirada, Keydan intentaba poner espacio entre nosotras, y Ashley no sabía donde meterse. Yo, por mi parte, me sentí agotada. Keydan intentaba protegerme de lo que él mismo provocaba teniendo lo que sea que tuviera con Milena.
Nos encontramos todos parados en el salón incomodos, de pronto mis manos eran lo más interesante que había visto jamás.
—Gremlin, ve a ducharte y ponte algo de ropa seca —dijo rompiendo