Capítulo 21 – Confesiones y langostas.
Nos encontrábamos en el restaurante de un lujoso hotel, junto a él, comiendo una deliciosa langosta, mientras él bebía un poco de vino de su copa.
- ¿cómo puedes permitirte todo esto con el dinero que ganamos en la agencia? – Pregunté con curiosidad, mientras abría la langosta para seguir devorándola.
- Tengo más negocios aparte de ese – aseguraba, mientras ponía la copa so