La mansión estaba resplandeciente y, como era de esperar, Liza se había sobresalido. Alyssa no perdió la oportunidad para brillar y exponer su belleza. Siempre le había encantado ser el centro de atención.
—¡Me encantaría que llegara Emma para que viera mi nuevo vestido! —exclamó la joven contemplándose en el espejo—. Madre, qué opina usted ¿Cómo me veo?
—No deberías ni siquiera planteártelo. ¡Estás perfecta! Tú no tienes rival querida, tu belleza es insuperable —aseguró Liza inflando la vanid