Una vez fuera de la tienda, Caden ofreció su brazo a Angelina; ella dudó un momento antes de aceptarlo, pero finalmente lo hizo por cortesía. En Caden, el sentimiento era distinto, deseaba abrazarla fuertemente por el reencuentro.
Los dos entraron en la acogedora tetería y se sentaron. Caden pidió dos tés, mientras traían su pedido. Caden se quitó el sombrero y se lo entregó al mesero junto a su abrigo y el de Angelina. Ella le sonrío.
—¡Cómo pasa el tiempo! Ahora que eres médico, no puedo