Sin decir nada a nadie, Robert se alejó por un momento de Lesley e hizo una llamada telefónica, cuando terminó guardó su teléfono en la chaqueta de su traje y fue a buscar a Lesley de nuevo.
Cogida por la mano, Lesley se dejó llevar hasta la puerta del hotel, y allí les esperaba un coche. Había un hombre mayor esperándoles a los dos, el señor abrió la puerta enseguida, para que Lesley y Robert subieran y al cabo de unos veinticinco minutos paró. Robert se bajó, y corriendo se dirigió a la pue