—Voy allí.
—¿Qué quiere decir, jefe? —preguntó Peter, con el ceño fruncido por la sospecha. Había estado observando a Ashvin desde ayer, desde que había probado esos pasteles. Algo había cambiado. Sutil, pero Peter conocía a su jefe lo suficiente como para notarlo.
Ashvin estaba distraído. No solo distraído… inquieto.
Había una mirada en sus ojos. Una que a Peter no le gustaba.
—Quiero ir a la pastelería —dijo finalmente Ashvin tras una breve pausa, con un tono calmado pero firme.
Peter parpade