—Ashvin, acordamos que no habría contacto —susurró Liora sin aliento cuando ella y Ashvin separaron sus labios.
Ashvin la había llevado a su habitación.
Su habitación.
La habitación era enorme, lujosa, exactamente como Liora imaginaba que sería la habitación de un multimillonario, pero apenas tuvo tiempo de observarla antes de que los labios de Ashvin se estrellaran contra los suyos.
No sabía por qué no lo había detenido.
Quizá porque, en el fondo, no quería hacerlo.
Sus labios se movieron cont