68. NO ES UN DEMONIO, ¿QUE ES?
—Es un gusto volverlo a ver, padre Juan Benedicto. Permítame presentarme oficialmente, soy Raquel.
Un frío recorre mi cuerpo y por poco pierdo la fuerza en cuanto la veo. Frente a mi está el tentador demonio de ojos avellana y tez bronceada que noches atrás descontroló mi mundo haciéndome dudar de mi vocación y temer por mi alma.
—Que bueno saber que se conocen. Supongo que se habían visto en la hacienda amanecer —dice el padre Andrés ageno a la situación— eso facilitará mucho más las cosas,