62. UN INTRUSO EN LA NOCHE
Cuando mis labios por fin tocaron los suyos, algo se activó en mí. No hubo lugar para la duda ni espacio para el pensamiento racional; cada fibra de mi ser gritaba que ella era la otra mitad de mi alma. Me juré a mí mismo hacer las cosas bien, ganar su aceptación, su confianza... pero esa maldita cita me lo pone difícil.
¿Cómo puedo permanecer en calma cuando sé que, en este preciso instante, otro hombre tiene su atención? Alguien la mira con intenciones que no le corresponde, y ella, en su ino