37. EL DIABLO LO ESTÁ TENTANDO
Levanto la cabeza, dejando que la luz de la luna bañe mi rostro mientras trazo mi plan.
—Tal vez no pueda cazarla esta noche, pero al menos localizaré su habitación. Luego volveré por ti —murmuro, con la mirada fija en el imponente portón de hierro, flanqueado por muros de piedra que ella acaba de cruzar. Esta es una construcción normal, aquí su olor no se diluye con facilidad.
El pueblo parece increíblemente seguro para un lycán en la noche. No hay casi iluminación, así que puedo ver y moverme