36. UN MATE HUMANO
Es frustrante, tan malditamente frustrante que ya no sé que hacer con esta ira que llena mi pecho. ¿Gritar? ¿Llorar? Ja, no, llorar no, eso es tan poco productivo, no lloraré delante de él, parecería una débil humana. Puedo llorar, pero nunca delante de otra persona, tengo orgullo.
Tomo mi ropa del suelo y corro como loca por algunos metros antes de decidirme a liberar mi parte lobuna. ¡Raquel, muchacha impulsiva! ¡Ya verás como te calmas cuando crezcas! ¡Cuando tengas pareja! Eso es lo que tod