21. ESCONDER MI FALTA DE VIRTUD
Por fin la suerte me sonríe. Iván Felipe, a falta de una descripción más precisa, es el hombre perfecto: rico, atractivo, educado y, lo mejor de todo, fácil de manipular. Una sonrisa bien calculada, una mirada esquiva y el leve roce de mi mano en su brazo han sido suficientes para ganarme poco a poco su corazón. Es de esos hombres correctos e idealistas que buscan en una mujer la suavidad de una flor, la dulzura de la miel y una inocencia que raya en la ingenuidad. Lamentablemente para él, dejó