Retrocedió dos pasos y la observó de arriba a abajo mientras se le secaba hasta el cielo de la boca. Kali tenía el cabello suelto en ondas que le llegaban a la cintura y enmarcaban su cuerpo de una forma…
—¡Pero qué dem…! —gruñó sin poder contenerse.
Kali bajó los ojos, evitando aquella mirada, pe