Capítulo 108
Sin embargo, cuando el avión aterrizó y la vio despertar con un bostezo cansado, su primer y único instinto fue sellarle aquella boquita con un beso. Kali sonrió contra sus labios y su lengua se enredó brevemente con la suya.

—¿Llegamos? —preguntó con suavidad.

—Sí, nena, llegamos…

El avión era p
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