Elliot tenía el corazón desbocado, como si se le fuera a salir del pecho de un momento a otro. La sintió respirar con más calma y la levantó en brazos, llevándosela al baño. La sentó dentro de la tina de agua caliente, le apartó el cabello de la cara con un gesto brusco y le acarició la mejilla.
—¡