—Hablaré con Evans, tal vez puedas ir ahorita, en cuanto salga de aquí — el hombre asintió.
—¿Qué es lo que quieres hacer Nathalie? — Sabía qué si ella lo había situado ahí algo más tenía que ser, claro que lo que había dicho ya era bastante grave.
—¿Quiero saber como va la empresa? Y sobre la nueva sede en Canadá. Además, quiero ofrecerle a Roxanne sesenta millones de dólares para que nos dejes en paz.
—Nat — ella volvió a levantar su mano.
—Sé lo que vas a decirme, pero por eso vas a ir a