Mundo de ficçãoIniciar sessãoElla ríe suavemente y golpea mi hombro con el dorso de la mano. —Eres un desastre, Lincoln Black.
—Un desastre que te sigue encantando —replico, y sus ojos brillan con un destello travieso.
Durante la cena, la conversación fluye con naturalidad. Hablamos de cosas triviales y de planes futuros, de proyectos de trabajo y de pequeños secretos que solo compartimos entre nosotros. Cada vez que nuestras manos se rozan sobre la mesa, siento una el







