Sí, me lo confirmaron de nuevo anoche en la ecografía. Todavía no se lo he dicho a nadie. Y por eso estoy tan grande. Lo sé desde hace unas semanas. Me acaricio el estómago.
—Pero ¿dónde van a caber? Eres tan pequeñita. —Pasea de un lado a otro—. Eso no puede ser bueno para alguien de tu tamaño. ¿Será una cesárea entonces? ¿O cómo funciona eso? ¿Estarás bien? ¿Estás bien? —Me río y me tapo la boca para disimular mi diversión—. Ay, me siento débil. Creo que necesito acostarme. —Se acerca a mi cama. Me acerco con cuidado para que pueda sentarse a mi lado.
—¿Estás bien? ¿Llamo a una enfermera?—, pregunto, confundida y divertida.
Alguien carraspeó y nos sobresaltó. «Señor King, no debería estar en la cama».
El doctor.
—Creo que me estoy muriendo.—
Miro al doctor.
—Solo le dije que son trillizos—.
—Sí, eso te va a desestabilizar un poco. —Se ríe—. ¿Cree, Sr. King, que podría levantarse de la cama y morirse en otro lugar, por favor? Eden se ha caído y necesita espacio y descanso.
—¿Está bie