Hunter entra corriendo y me abraza fuerte, colocando mi cabeza sobre su hombro, y estoy envuelta por sus olores cítricos que desencadenan todos los recuerdos de nuestro pasado.
—Lo siento mucho—, digo con hipo. —Siempre soñé con una familia. No así. Con una mamá en un extremo del mundo y un papá en el otro. Lo siento mucho por todo. Sé que dijiste que me perdonabas. Pero lo arruiné todo. No puedo perdonarme, así que no sé cómo puedes perdonarme tú—.
—Cielos, por favor dime que el bebé está bien