Él no responde.
—¿Entonces te quedas?— tamborilea con los dedos sobre la barra.
—Claro que me quedo. Acabamos de llegar —grito.
Él me está ocultando algo.
Apuesto a que tiene una novia secreta y acabo de pillarlo en el acto.
Llena sus mejillas de aire y luego exhala lentamente.
—¡A la mierda! ¿Qué estás bebiendo? —Nunca lo había visto tan serio.
No esperaba verlo aquí esta noche, y parece nervioso. Le doy mi pedido.
Con pasos ligeros, se mueve detrás de la barra, preparando rápidamente nuestras